El mercado de rentas vitalicias en Francia

 

La renta vitalicia es un "micro mercado" inmobiliario que actualmente representa apenas el 1% del mercado inmobiliario. Actualmente, se realizan entre 4.000 y 5.000 ventas de rentas vitalicias por año. Sin embargo, las últimas estadísticas muestran un aumento en el mercado de rentas vitalicias. Según el gabinete Renée Costes Viager, se trata, en el territorio, de "un mercado dinámico, que crece entre un 5 y un 6% anual". Tanto los inversores como las personas mayores están comenzando a darse cuenta de las muchas ventajas que ofrece este producto.

Cada vez más personas mayores están decidiendo vender su propiedad como renta vitalicia para obtener ingresos adicionales que les permitan vivir mejor mientras permanecen en su hogar. Esta solución sigue democratizándose y los medios de comunicación empiezan a hablar de ella con regularidad en horario de máxima audiencia.

Los franceses están interesados ​​en las ventas de propiedades con rentas vitalicias. Algunos eligen esta solución para proteger a sus padres. La renta vitalicia está experimentando una nueva juventud. Las demandas están explotando, impulsadas por el Covid y el efecto repelente de los asilos de ancianos. La renta vitalicia es fundamental como solución para permanecer en casa el mayor tiempo posible.

Un mercado en crecimiento

La renta vitalicia es un mercado pujante respaldado por varios factores estructurales:


• El envejecimiento de la población francesa: el número de personas mayores de 60 años debería constituir más del 30% de la población francesa en 2040;
• La reducción del poder adquisitivo de los jubilados franceses: entre los 55 y los 80 años, el poder adquisitivo disminuye en casi un 40% de media;
• La gran mayoría de las personas mayores son propietarias de su casa: el 72% de las personas mayores de 70 años son propietarias de su residencia principal;
• El deseo de los jubilados franceses de permanecer en su alojamiento de por vida;
• El deseo de los jubilados de permanecer económicamente independientes y la dificultad de las familias para ayudar a sus padres.


La renta vitalicia es, por tanto, la jubilación más antigua del mundo y una solución adaptada a los desafíos contemporáneos que satisfacen las necesidades tanto de las personas mayores como de los ahorradores.